¿Cómo transformar la cosmovisión ancestral en un videojuego cultural?
Un videojuego cultural puede hacer algo que un libro de texto difícilmente logra: poner al jugador dentro de una cosmovisión. Esa es la apuesta de Tejesueños, un universo transmedia nacido de una investigación-creación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Medellín. Este universo traduce la cultura indígena wayuu a videojuegos, animaciones, relatos sonoros, realidad aumentada y un sitio web. Dentro de él, Achonwaa es la experiencia de VR: un sueño que se recorre con el cuerpo. En este artículo te contamos cómo fue su game design y su desarrollo de videojuego, y por qué la validación cultural fue tan importante.
¿Qué es Achonwaa? Un videojuego cultural en VR dentro de Tejesueños
Achonwaa: La vida en sueños es una experiencia de realidad virtual (VR) desarrollada en Unity para Meta Quest y probada en Meta Quest 2 y Meta Quest 3S. Su premisa es sencilla y profunda: Sainmma, una mujer wayuu embarazada, se queda dormida mientras teje. En el mundo onírico, Lapü, el espíritu de los sueños, le anuncia su maternidad y le revela cómo será el ciclo vital de su futuro hijo o hija. El jugador no mira ese sueño desde afuera: lo habita. Así, la cultura indígena wayuu se vive en primera persona y no se explica desde un texto.
Dentro del universo, Achonwaa responde a un reto concreto: ¿cómo generar una inmersión que permita acercarse a la vida cotidiana tradicional wayuu y al valor de sus símbolos? Es una entrega única, ubicada en un punto particular del mythos, que dialoga con Lapü, el videojuego insignia del universo. Todo videojuego cultural serio parte de una pregunta como esa antes de pensar en mecánicas o gráficos.
Proceso técnico del desarrollo de un videojuego cultural
Achonwaa nació en el semillero ComuniLab, del grupo eCDI de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Medellín. Un equipo multidisciplinario recorrió la preproducción, incluido el documento de diseño de juego (GDD), hasta lograr el primer prototipo de varias escenas. El desarrollo de videojuego se hizo en Unity, con modelado 3D en Blender y estética low poly. Esa decisión responde al tiempo y a las capacidades del equipo. Además optimiza recursos para que la VR funcione con fluidez en las gafas y mantiene la coherencia visual con el resto del universo.
En el game design de Achonwaa se elaboraron conceptos de personaje y un moodboard, con referentes como Tchia y los testimonios de la profesora Valkis Bernier. En todo videojuego cultural, el GDD es más que un documento técnico: es el lugar donde cada decisión pasa por revisión cultural.
Metodología por retos y biblia transmedia
Achonwaa no surgió de una idea aislada. Tejesueños usa una metodología por retos y una biblia transmedia que define el mythos, el topos y el ethos del universo, siguiendo a Carlos Scolari. La producción es escalonada: hoy el producto tiene cuatro escenas completamente jugables y el resto sigue en diseño. Ese desarrollo de videojuego por fases también es una forma honesta de hacer investigación-creación, sin prometer lo que aún no existe.
Mecánicas inmersivas, decisiones y roles de género en VR
El guion tiene nueve escenas que recorren el ciclo de la vida: antes de nacer, nacimiento, infancia, adolescencia, adultez, vejez, muerte, después de la muerte y despertar. En la primera escena el jugador encarna a la madre. Desde la segunda y hasta la muerte, encarna al hijo o la hija. Al final pasa a tercera persona para observar el entierro y el paso a Jepira, el mundo de los muertos. Lapü acompaña todo el recorrido como narradora, y el game design usa ese recurso para sostener la narrativa.
La decisión clave llega al inicio: el jugador responde, en nombre de Lapü, las preguntas de la madre, y la primera define el género del hijo o la hija. Desde ahí la narrativa se bifurca.
Ruta femenina
Incluye el encierro en la majayut tras la primera menstruación, el aprendizaje del tejido, la recolección de frutos y agua durante el embarazo y el cuidado de los niños en la vejez.
Ruta masculina
Incluye el aprendizaje de la caza junto al tío materno, la exploración del territorio, el enfrentamiento con los colonizadores y la narración de historias a los niños de la ranchería.
Tejer con ambas manos, cazar, recolectar, cuidar y narrar se traducen al movimiento de manos y cabeza en VR. El telar reaparece en la infancia, la adolescencia femenina y la vejez, y refuerza el vínculo entre tejido y sueño. Así, los roles de género se experimentan desde la acción y no desde la descripción, lo que apunta al aprendizaje incidental: conocimiento que se adquiere sin sentirse como lección. Es la hipótesis que sostiene todo videojuego cultural de Tejesueños, apoyada en la idea de que cuerpo, espacio e inmersión abren caminos de aprendizaje intercultural (Camelo, 2010).
Validación cultural y representación ética de la cultura indígena wayuu
Ningún videojuego cultural debería publicarse sin la voz de quienes lo protagonizan. Por eso Tejesueños contó con la profesora e investigadora indígena wayuu Valkis Bernier, licenciada en artes escénicas, quien acompañó el proceso durante unos ocho meses. No fue una revisión final, sino un acompañamiento transversal con encuentros periódicos para revisar diseños, narrativas y símbolos. La versión más reciente del GDD de Achonwaa se revisó el 21 de septiembre de 2026.
Esa validación incidió en las rutas de vida por género, en la figura de la Outsü en el cierre y en el tratamiento espiritual del paso a Jepira. También ayudó a evitar estereotipos y simplificaciones. El proyecto aclara que una sola persona no representa a todo el pueblo wayuu: se busca consulta situada y diálogo intercultural, como propone el diseño participativo de Torres et al. (2022). Para dimensionar el valor de la cultura indígena wayuu, vale conocer el reconocimiento de la UNESCO al sistema normativo wayuu del pütchipü’üi o palabrero. Un buen desarrollo de videojuego es, ante todo, un ejercicio de escucha.
Conclusión: el futuro del videojuego cultural y la mediación interactiva
Con Achonwaa, el desarrollo de un videojuego cultural trasciende lo visual. Convertir la cosmovisión wayuu en mecánicas y movimiento hace que el jugador no solo observe una tradición, sino que la camine con respeto. Todavía hay escenas en camino, pero los cimientos del proyecto están firmes. Pásate por producciones para explorar el mapa interactivo y las demás piezas del ecosistema. Si crees en esta forma de crear, tu apoyo es clave para que sigamos tejiendo historias junto a la comunidad, escuchando sus voces en cada etapa.